AFIANZANDO UNA AMISTAD FUERA DE BOGOTÀ
Cada vez que se sale de paseo con los amigos pasan cosas que nunca se repetirán, ni siquiera con la misma gente
Siempre hemos tenido paseos familiares, pero no existe ningún viaje que remplace el salir un puente con tus amigos, en especial, si el lugar que visitas es tierra caliente.
Saliendo de Bogotá, a unas dos horas y media, se encuentra el famoso municipio de melgar, lugar de destino de muchos turistas, principalmente en los puentes, este municipio del Tolima, es escogido por sus visitantes por diversidad de sitios en los que las personas disfrutan de diverso bares, que son acompañados de un clima calido que permite que las personas sean liberadas en sus actos sociales.
Estos actos que incluyen desde piscina hasta noche de rumba, que llegan incluso a la madrugada, es lugar perfecto para compartir con los amigos, que en este caso son los míos, después de planear esporádicamente el viaje y reunidos en noche de jueves, Carlos Duarte, su novia Olga Ruiz; Héctor Bello, igualmente acompañado de su novia Sandra López y obviamente no podía faltar Daniel Sánchez y mi novia Paola Morales, este el grupo de cinco amigos y mi novia iniciamos nuestro viaje a melgar.
El día sábado a las nueve de la mañana iniciamos nuestro viaje el cual comienza en el Terminal de Transporte Bogotá, en el cual a la hora señalada nunca está completo el grupo, en este caso faltaban Carlos, Olga y Héctor, quienes por “trancotes” no llegaron a la hora señalada, mientras que Paola, Sandra y yo nos encontrábamos esperándolos a la hora acordada –pero igual todo va incluido dentro del paseo-, finalmente y con casi una hora de retraso, por fin nos montamos en el bus e iniciamos el recorrido.
Dentro de nuestro bus iniciamos lo que denominaríamos “el paseo” con una caja de “aguardiente”, bebida nacional; comenzamos a planear lo que sería nuestra llegada a Melgar, lo primero en que pensamos era cómo acomodarnos dentro del apartamento de Olga, quien afortunadamente tiene uno allá, porque paseo que se respete, todo el mundo tiene plata para el trago pero no para el hospedaje.
El segundo paso a seguir, ya definido la distribución dentro del apartamento, era la comida –factor menos importante dentro del paseo, por la simple razón de que nadie piensa en comer sino por el contrario solo se piensa en rumbear-. La decisión fue más fácil de lo que creía, simplemente paramos en un supermercado y compramos pastas, atún, jamón, queso, pan y huevos, que es lo más fácil y práctico de preparar; sin embargo, en todo paseo que se respete, no puede faltar el “aguardiente” y los “cigarrillos”.
Ya hecho el mercado y una vez acomodamos maletas en el apartamento y, como buenos bogotanos, nos cambiamos y nos dirigimos a la piscina. Una vez alrededor de ésta, Héctor, mejor conocido como “Tico”, tomó la iniciativa de lanzarse primero en ella, mientras Olga encargaba la canasta de cerveza o “petaco” en la portería del edificio. Ahí empezó la celebración del paseo, sin embargo, para evitar la conocida borrachera, decimos almorzar en asadero de pollos, para evitar que alguien no pudiera salir en la noche, después de almorzar y ‘piciniar’ toda la tarde. Llegó la hora de cambiarnos y salir a un bar.
Este bar en el que estuvimos se caracterizó, según Paola, mi novia, por la particularidad que los asistentes no eran del todo mayores de edad, en lugar se encontraban presentes niños entre seis meses a nueve años de edad, cuyos padres pensaban que llevarlos a allí era parte del paseo y que incluso la diversión familiar debería llegar hasta que se apagara la música del bar –pero nos cansamos primero nosotros que estos padres modernos-.
El segundo día comienza de una forma típica, siempre hay una persona que se encarga de preparar el desayuno; en este caso fue mi novia quien preparó huevos para todos; después de esto Carlos nos incita a bajar a la piscina mientras las mujeres se arreglan –proceso que dura más de una hora, inclusive en Melgar-; mientras esto sucedía Carlos, ‘Tico’ y yo estábamos en la piscina con otra canasta de cerveza que igualmente habíamos encargado en la portería, comenzaba el partido de la Selección Colombia de fútbol, el cual, por economía, vimos en la sala del apartamento, porque después, y como raro, saldríamos a otro lugar a disfrutar de nuestra última noche.
Es en este lugar donde al son de la música recordábamos anécdotas del día y de lo vivido. Allí disfrutamos hasta entrada la madrugada. Antes de irnos a dormir hemos hecho lo que siempre se hace cuando uno esta “borracho”: comer, casi sin hablar comimos y nos dirigimos al apartamento a descansar para disfrutar del lunes –día triste en el que se acababa el paseo y se debía volver a el frí bogotano-, pero “como todo entra dentro del paseo”, muy a las doce del día se fue la luz en todo Melgar y el calor insoportable de medio día no dejó que saliéramos de la casa por pereza.
Esto es la forma en la que mucha gente afianza la amistad, ya que a través de estas experiencias es donde realmente descubrimos qué importantes son nuestros amigos y principalmente descubres los sentimientos hacia tu pareja, puesto que “paseo sin pelea no es paseo”, pero la experiencia real de relación es que “lo mejor de la pelea es la reconciliación” y el saber que tus amigos y la novia siempre están contigo para vivir la experiencia de poder disfrutar de un paseo que nunca se va a olvidar.

